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EPM celebró sus 70 años, una historia que marca el desarrollo

Este martes 22 de julio, el Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez, en Medellín, se vistió de gala para celebrar los 70 años de trayectoria de EPM, una empresa que ha sido motor fundamental del desarrollo sostenible en todos los territorios donde tiene presencia. 

En la ceremonia estuvieron presentes el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón; el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga; el gerente general de EPM, John Maya Salazar, acompañados de autoridades del orden nacional, regional y local, académicos, empresarios, líderes sociales, colaboradores de la Empresa y representantes de las comunidades que han sido protagonistas esenciales en la construcción y desarrollo de proyectos emblemáticos que han marcado la historia de la región y del país.

Este encuentro fue un espacio para reconocer el compromiso constante y la colaboración estrecha entre la Empresa y la sociedad, una alianza que le ha permitido a EPM transformar vidas, promover el desarrollo integral y posicionarse como un referente en sostenibilidad y bienestar.

“Celebrar la historia de EPM es volver la mirada a esos momentos en que nuestros servicios públicos llegaron, por primera vez, a rincones donde antes solo había esperanza. Cada proyecto, cada conexión, es un testimonio del trabajo conjunto y de la confianza entre la Empresa y las comunidades a las que hemos tenido el honor de servir”, indicó John Maya Salazar, gerente general de EPM.

Desde su creación, el 6 de agosto de 1955, EPM ha evolucionado más allá de la prestación de servicios públicos para convertirse en un aliado estratégico, impulsando el desarrollo social, económico y ambiental en los territorios donde opera.

*EPM: 70 años transformando vidas y territorios*

“Son siete décadas de ingeniería dedicada a transformar vidas, superando desafíos que requieren esfuerzo y soluciones innovadoras, y que han dado lugar a momentos de profunda satisfacción”, dijo el gerente Maya Salazar, mientras destacaba algunos de los hitos más importantes de EPM hasta ahora: 

– La puesta en marcha de la planta de potabilización La Ayurá en 1968, la primera gran infraestructura de tratamiento de agua potable en Medellín incrementó la capacidad de suministro de agua segura para el consumo humano a más de un millón de habitantes. Este avance no solo garantizó una mejor calidad de vida, sino que sentó las bases para el crecimiento urbano y el desarrollo sostenible de la región. En la actualidad, esta planta aporta hasta el 60 % de lo que requiere el sistema interconectado de acueducto, abasteciendo a más de tres millones de usuarios. 

– Antes de la creación de EPM, en 1932, la central Guadalupe I, fue fundamental en el proceso de industrialización de la región y punto de partida de la cadena de aprovechamiento hidroeléctrico Guadalupe-Troneras (Guatron), conformada por las centrales Troneras, Guadalupe 3 y Guadalupe 4. En 1979, la culminación total del proyecto hidroeléctrico El Peñol-Guatapé marcó un hito clave para Colombia y Antioquia. Este embalse, el de mayor regulación multianual del país, tiene un volumen útil de 1.120 millones de metros cúbicos en un área de 6.385 hectáreas, lo que lo convierte en uno de los cuerpos lacustres más grandes del país. Más allá de su función hidroeléctrica, el embalse ha impulsado la economía local a través del desarrollo del turismo. 

– Desde hace 70 años, EPM trabaja en el saneamiento del Valle de Aburrá a través de la construcción de una extensa red de alcantarillado que hoy alcanza los 4.900 kilómetros y que conecta hogares, comercios e industrias al sistema de tratamiento. En 1982, Medellín asumió el reto de recuperar el río Aburrá-Medellín mediante un plan estructurado de saneamiento liderado por EPM. Gracias a las plantas San Fernando y Aguas Claras, en Itagüí y Bello, respectivamente, hoy se trata cerca del 92 % de las aguas residuales, transformando el río de un foco de contaminación en un eje vital para la ciudad. Este proceso, que implicó superar retos técnicos, sociales y ambientales, ha generado un cambio cultural y ambiental profundo, devolviendo dignidad al río y mejorando la calidad de vida de millones de personas.

– En 1993, las centrales hidroeléctricas Niquía (Bello) y La Tasajera (Barbosa), fortalecieron el suministro energético regional (con capacidades que alcanzan hasta 19 MW y 306 MW, respectivamente) integrándose en el complejo hidroeléctrico Riogrande II para garantizar tanto la generación eléctrica como el aporte de agua para potabilización. Estas obras conjuntas impulsaron el desarrollo sostenible de Antioquia, asegurando un suministro confiable de agua potable y energía para su creciente población.

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