Cultura

Andy Caballero: el cineasta que no teme hablar de esclavitud

Por Carito Ochoa

El director argentino Andy Caballero, reconocido por su mirada humana y su narrativa poética, prepara su próximo proyecto cinematográfico: una película profundamente personal en la que aborda el racismo y la esclavitud desde sus raíces familiares. El cineasta, nieto de un hombre que fue esclavizado, ha decidido transformar el silencio histórico en un relato de memoria, identidad y resistencia.

Con esta película, Caballero busca visibilizar a las familias afrodescendientes que, como la suya, fueron borradas de los relatos oficiales. En ella, su madre y su tía serán el punto de partida de una historia que combina documental y ficción, y que se adentra en el peso de la herencia, la discriminación y la búsqueda de libertad interior.

“Mi madre y mi tía fueron vendidas”. Su historia es la de miles de mujeres negras en Argentina, vendidas, desplazadas, invisibles. Y quiero contarla sin miedo, porque el racismo prevalece”, explica Caballero.

La herencia de un país que niega su raíz

Argentina, país que durante siglos se ha narrado como “blanco y europeo”, arrastra una deuda pendiente con su población afrodescendiente. La historia de la familia de Caballero es prueba viva de esa herida colectiva.
Su película, actualmente en fase de desarrollo, pretende romper con la negación y mostrar que el racismo no pertenece al pasado, sino que aún habita en los gestos, en los silencios y en las jerarquías sociales que definen quién puede y quién no ser visto.

Después del éxito de Traidor —el documental sobre Jay de la Cueva quien ya es leyenda por 4 décadas de carrera y por fundar bandas como Molotov- Caballero da un giro hacia la memoria afroargentina. Si en Traidor hablaba de las cadenas de la fama y la identidad pública, en su nuevo film aborda las cadenas reales que marcaron a generaciones enteras.

Su cine, de estética sensible y mirada política, propone una reflexión sobre las nuevas y viejas formas de esclavitud: la del cuerpo, la del pensamiento y la del silencio.

Andy Caballero, orgulloso de su color de piel y de su herencia, no busca provocar, sino reconciliar. Su obra se erige como un puente entre el pasado y el presente, entre la historia negada y la visibilidad que merece.
“Mi cine es mi manera de demostrar que aún hay racismo, de decir que aquí estamos, seguimos”.

Con este nuevo proyecto, el director argentino no solo continúa consolidando su nombre en el cine latinoamericano, sino que asume un papel valiente: el de un creador que entiende que hablar de esclavitud no es mirar atrás, sino avanzar hacia la verdad.

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